Fragmentos de recuerdos pasados – una carta de amor a mi México querido

Caminando por el bosque el otro día, el olor a humo y mi paso seguro desataron una cascada de momentos olvidados de mi tiempo en México que fluía por mi conciencia sin invitarlos, sin estructura y con mucha alegría.

  • El olor a humo de leña, tardes de caminar por las calles llenas de neblina y humedad de Xalapa, para prolongar citas que no quería que se acabaran. Bajando por el Callejón del Diamante, entrando al calor acogedor de “La Sopa”, enfrijoladas, Negras Modelo, totopos y salsas, son jarocho en vivo, amistad y coquetería.
  • El olor a humo de leña acompañándome en las caminatas silenciosas a mi clase de yoga muy temprano, antes del despertar de la ciudad. El olor del café tostado de “Bola de Oro”, de la tierra, un poco agrio y completamente intoxicante, mezclándose con la humedad y el humo para crear el olor único de Xalapa.
  • El olor a humo de leña acompañándonos mientras nuestro vocho rojo sube la montaña a Huautla de Jimenez donde nos espera Doña Julieta para empezar la ceremonia sagrada, saturada con el olor a copal, a humedad, a tierra, el olor amargo en mi nariz y en mi boca. Después el delicioso chocolate caliente que me restaura y sabe a nectar.

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